Van siete fechas y Talleres de Córdoba muy poco ha mejorado. En la cancha se observa un equipo fracturado, jugadores aparentemente condicionados y muy poco para creer que el cambio va a llegar con el transcurso de las fechas. Al mediodía del domingo se conoció mediante un comunicado oficial que Sampaoli no es más técnico del Albiazul.
El 0 a 0 con Central Córdoba de Santiago del Estero dejó mucha impotencia y bronca en los hinchas de Talleres de Córdoba. El desenlace de la partida del técnico era inevitable. En este artículo las razones futbolísticas de esa situación.
Muchos ya no creian en el proyecto de Sampaoli porque no había casi nada que provoque una esperanza de cambio porque tenía muchos problemas a resolver.
El equipo no tenía medio campo. La transición era muy veloz de defensa a ataque, pero ese no era el problema. El inconveniente se producía cuando perdía la pelota en campo contrario. Era cuando el problema se potenciaba porque Talleres no tenía volantes de contención. La defensa quedaba totalmente vulnerable y a merced del contrario. Sucedió frente a Central Córdoba como ha pasado en anteriores partidos. En inferioridad numérica y en retroceso ofrecía espacios a los rivales.
Talleres tenía un equipo fracturado. Tenía dos bloques de jugadores muy separados. De tres hasta cinco hombres en ataque y el resto en defensa. En el medio no había nadie. El equipo no tenía conexión ni cohesión.
Cuando tenía posesión del balón lateralizaba demasiado con pases cortos hasta tal punto de provocar irritación en su gente. Llegaba hasta el área, merodeaba constantemente y nunca rompió líneas defensivas. Cuando intentaba siempre era demasiado tarde porque con el toque intrascendente hacia los costados permitía que el rival se organice para cortar líneas de juego. No tenía profundidad, carecía de ideas y de determinación, ahí es donde los jugadores daban la sensación de que estaban condicionados.
Si se buscan puntos positivos, existían unos cuantos. Contra Central Córdoba en pequeños lapsos del partido, Talleres tuvo juego asociado en ataque con cierta velocidad y fue cuando estuvo cerca del
desequilibrio del marcador. Le faltó decisión en el último pase. Otro punto a favor era la utilización de todo el ancho de la cancha, pero para ser efectivo, debía culminar más rápido la jugada. No esperar tanto que se abra un espacio o que haya una equivocacion del rival.
Cómo son muy pocos los puntos positivos no alcanzaban para cambiar el rumbo. La gente está muy cansada y decepcionada. Los jugadores no transmitían esperanzas. En algunos casos el momento les estaba sobrepasando porque hasta no podían controlar ni dominar la pelota.