El partido correspondiente a la revancha de los Octavos de Final de la Región Centro del Torneo Regional entre San Lorenzo de Alem y Atlético Policial de Catamarca no terminó porque después del gol del empate del local los jugadores se trenzaron a golpes de puños y patadas en medio de corridas por el campo de juego. Si bien el empate clasifica a San Lorenzo, todo queda supeditado al informa que presente el árbitro Ezequiel Agüero y a la decisión del Tribunal de Disciplina. La situación de violencia fue la imagen más fiel del amateurismo del fútbol catamarqueño.
Gabriel Urruchua (5’ST) abrió el marcador para Policial, pero lejos estaba de alcanzar la enorme diferencia que sacó San Lorenzo en el partido de Ida. Buscó ampliar la diferencia con lo que tenía, pero nunca pudo superar la defensa del Santo. Agustín Bravo (47’ST) marcó el empate para San Lorenzo y en el festejo fue a gritarle al banco de suplentes de Policial y se desató la violencia. Fue un papelón mayúsculo. Vergonzoso. Hubo incontables golpes de puños, patadas, corridas, caídos y nadie podía parar la
violencia. Los jugadores de Policial estaban enceguecidos. Los de San Lorenzo en algunos casos también atacaron. Fue todos contra todos. El árbitro pudo observar lo que ocurría en su lugar, pero no en todo el campo de juego. La ayuda de la tecnología será fundamental para las sanciones.