En Río Negro se jugó un partido con alta temperatura emocional, típico del ascenso. El árbitro Fernando Rekers tuvo un trabajo difícil al borde del cuestionamiento. El encuentro en la primera etapa estuvo detenido durante nueve minutos.
Cipolletti de Río Negro le ganó por 1-0 a Alvarado de Mar del Plata con gol de Cristian González a los 41 minutos del segundo tiempo. Ese gol fue el premio al único equipo dispuesto a jugar sin mañas, sin el juego sucio que a veces imponen algunos técnicos. Alvarado se metió atrás con el objetivo de llevarse para la revancha un resultado favorable y casi lo consigue con el 0-1 en contra.
Cerca de la media hora de la etapa inicial en un tiro de esquina, Federico Acevedo, delantero de Cipolletti, y Facundo Centurión, defensor de Alvarado, tuvieron un cruce físico que terminó con ambos futbolistas en el suelo. La consecuencia inmediata fue la expulsión de ambos jugadores. Al parecer el defensor del visitante se llevó la peor parte en esa lucha cuerpo a cuerpo. Fue retirado en camilla y los de Cipolletti no tuvieron mejor acción que dejarlo caer. Los integrantes del cuerpo
técnico visitante reaccionaron inmediatamente. Se produjo una gresca y minutos después el que fue expulsado fue el técnico de los marplatenses, Pablo Martel. Un hombre acostumbrado a generar conflictos.
Con diez jugadores ambos equipos, el juego siguió siendo favorable al local. En el segundo tiempo no hubo variaciones; Cipolletti al ataque, Alvarado metido atrás para evitar el desequilibrio. Sobre los minutos finales (35’ST) una nueva falta en la defensa del
local y la reacción del experimentado jugador de Alvarado, Germán Sosa, sobre Cristian González. Le agredió con un golpe en el rostro cuando el hombre de Cipolletti estaba en el suelo. El árbitro no tuvo otra alternativa que expulsarlo.
Cuando faltaban cuatro minutos para los 90, Cristian González marcó la tan esperada apertura del marcador. Fue de cabeza tras un centro de Brandon Obregón.