Por el Covid-19 los principales clubes de Chile decidieron no contratar nuevos jugadores

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La realidad del fútbol sudamericano es delicada, en algunos países las crisis, es más grave que en otros, pero en la mayoría existe similitudes de cuestiones que exponen la caída de recursos económicos para el sostenimiento de las instituciones. Con más de cinco meses de inactividad los clubes no tuvieron recaudaciones por entradas, inclusive algunos auspiciantes negocian terminar anticipadamente los contratos.

En un informe pormenorizado periodistas del Diario La Tercera informaron que las principales escuadras de Chile decidieron no contratar nuevos jugadores y por ejemplo Colo Colo continuará con el director técnico interino Gualberto Jara. En esta institución proyectaban que los ingresos por recaudación de entradas serían del orden del 28% del presupuesto anual total, tomando como base la disputa de 24 partidos de local, y hasta el presente solo se han jugado solamente cuatro. Por esta razón la institución tiene una caída del 23,3%, aproximadamente.

La falta de recaudación y la finalización anticipada del contrato con Umbro, quienes les informaron que desde el 31 de enero no seguirán con Colo Colo, hizo que los directivos decidan no contratar jugadores. Como el vínculo es hasta el 2023 el contrato irá a tribunales, otra de las razones es una deuda superior al millón de dólares.

Colo Colo adoptó la medida de acogerse a la Ley de Protección del Empleo y ello le permitió que el plantel tenga que subsistir con el seguro de cesantía. Solo seis jugadores acordaron un bono de 644 mil dólares porque son dueños de sus pases o derecho de transferencia, y de sus imágenes, y cuando fueron contratados se la dieron al club para que se puedan obtener recursos económicos. El pago de ese bono y los pagos a los clubes por compras de jugadores están siendo renegociados para el 2021.

Por su parte la Universidad de Chile por la situación económica actual solicita prestamos, aplaza compromisos y calcula que las caídas de sus ingresos son un poco más del 20 por ciento. Por la Pandemia tuvieron que ajustar presupuestos con disminuciones salariales más altos. El recorte se inició en la liquidación de sueldos de mayo y se hizo extensivo por cuatro meses, con un tope del 30% de reducción mensual, que, a su vez, no signifique una baja salarial de más de un 10% anual.

Esta institución deportiva ha tenido algunas disminuciones y/o aplazamientos de pago de algunos sponsors, y una disminución prácticamente total en los ingresos por entradas y abonos.

En tanto la Universidad Católica intentó llegar a algún acuerdo con el plantel para poder rebajarles el sueldo en función de los resultados financieros finales que fuera a obtener el club a final de año, pero las tratativas no prosperaron. En cuanto a refuerzos, no lo hará a excepción que se vaya una pieza importante del plantel. Este club tiene que acordar con sus hinchas la devolución de abonos que los seguidores compraron al inicio de esta temporada trunca.

En Unión Española la situación sería crítica. Sus ingresos cayeron en el orden del 65 por ciento. Su gran problema radica en que la Universidad SEK, su principal auspiciador, avisó que no pagará hasta que se reanude el fútbol. Y solo ese ingreso equivale a un 60% del financiamiento del club.

En Deportes Iquique decidieron no contratar nuevos jugadores y en la actualidad está buscando compensar a sus abonados o devolverles su dinero.

En Curicó Unido sufre con los sponsors, aunque también con las cuotas sociales y los ingresos por entradas. Adoptó medidas paliativas, como retenciones salariales al plantel profesional por los meses de junio, julio y agosto, que serán reintegradas.

Por último, Universidad de Concepción y Everton de Viña del Mar no escapan de esta realidad.

 

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