Oruro Royal tiene como objetivo ganar la Copa Simón Bolívar y ascender a la Liga Profesional del fútbol boliviano

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Su presidente Ivar Cortez en una nota exclusiva con Razón Deportiva explicó:

-Para volver a los entrenamientos están a la espera de la aprobación del protocolo de sanidad. El fútbol boliviano espera de una respuesta del Ministerio de Salud de la Nación.

-La pandemia no tuvo incidencia en la economía del club.

-El 70 por ciento de los jugadores son juveniles que iniciaron un proceso de crecimiento con el entrenador argentino Dionisio Gutiérrez (ahora el técnico es otro argentino; Daniel Gómez).

-Oruro Royal se rige por un añejo estatuto que data de la década del 40 del siglo pasado. Ese estatuto establece que todos los años debe elegir presidente. La actual comisión directiva está trabajando en la actualización de dicho estatuto por solicitud de la Federación Boliviana de Fútbol.

Ivar Cortéz, presidente del Club Oruro Royal, uno de los más antiguos de Bolivia y Sudamérica, explicó que “la pandemia ha afectado bastante el desarrollo normal de los torneos de fútbol en el continente sudamericano y Bolivia no fue la excepción. Aun no tenemos una fecha prevista para el regreso del fútbol boliviano a nivel local y nacional. Tenemos conocimiento de una propuesta de la Federación del Fútbol Boliviano al Ministerio de Salud de la Nación con una fecha tentativa para el 25 o 30 de octubre del presente año, pero hasta ahora no hay una respuesta oficial del gobierno. En ese sentido, nosotros como representantes de Oruro, estamos a la espera de que nos confirmen las fechas de regreso del fútbol boliviano para poder encarar la preparación del primer equipo para competir en la Copa Simón Bolívar, que es la antesala al fútbol profesional de Bolivia”.

Oruro Royal aun no volvió a las practicas, al respecto dijo que “estamos esperando que nos autoricen los protocolos sanitarios para regresar a los entrenamientos. Creo que vamos a volver en la primera semana del mes de octubre en el peor de los casos”.

A muchos clubes la pandemia les perjudicó, mientras que a otros de cierta forma les favoreció. Oruro Royal “le sucedió las dos cosas, por un lado, favoreció porque la institución no ha gastado sus ahorros, pero, por otro lado, fue negativo porque se ha quedado sin ingresos de alquileres de cancha y publicidad. Durante la pandemia no tuvimos ni ingresos ni egresos”.

El equipo orureño tiene un técnico argentino, Daniel Gómez, quién está ligado a la institución deportiva desde principio de temporada. En la actualidad se encuentra en Buenos Aires, desde donde coordina algunos trabajos por medio de la plataforma digital zoom. El entrenador regresará cuando se conozca la fecha del regreso del fútbol y comenzará con la pretemporada, además de coordinar la llegada de nuevos refuerzos para jugar la Copa Simón Bolivar y buscar el tan ansiado ascenso. El presidente Cortéz dijo que “es un sueño no solo en esta oportunidad sino desde hace varias temporadas atrás. En dos ocasiones llegamos a la semifinal y en una de ellas estuvimos cerca de llegar a la final. Con trabajo podemos alcanzar nuestra meta, que de hacerse realidad será un regalo para los 125 años que cumple el club de Oruro”.

Este proceso comenzó con otro técnico argentino, Dionisio Gutiérrez, al referirse al trabajo desarrollado por el entrenador aseguró: “estuvo durante dos gestiones con nosotros, hizo un gran trabajo con la cantera de tal manera que el 70 por ciento es la base del actual equipo que jugará la Simón Bolívar. En la actualidad se continúa el trabajo con las divisiones inferiores buscando nuevos valores no solo para el bien de la institución sino para el fútbol orureño”.

En Bolivia históricamente cuando los clubes sueñan con grandes objetivos como la Primera División realizan grandes inversiones que con el tiempo se transforman en egresos imposibles de recuperar porque contratan a jugadores de experiencia, por lo general de otros países, y en muchos casos se quedaron sin la obtención del ascenso y quebrados en las finanzas, y en pocos casos alcanzaron el ascenso, pero no pueden mantenerse por las grandes erogaciones. Son contados los clubes que elaboran un proceso de varios años y Oruro Royal es uno de ellos. “Lamentablemente en muchas ocasiones el dirigente en el afán de conseguir objetivos no mide consecuencias. Contratan jugadores de experiencia, pero que no tienen el nivel futbolístico que se requiere. En la actualidad el fútbol ya no es solo el nombre sino es el hombre el que marca la diferencia. Tenemos experiencia al respecto; en el año 2.009 teníamos en el plantel a jugadores que formaron parte de la Selección de Bolivia y que pasaron por grandes equipos profesionales, pero apenas pasamos la Primera Fase y fuimos eliminados en la siguiente ronda. Después nos quedó un tiempo para poder pagar deudas de esa inversión. Uno aprende en el tiempo y por eso esperamos no cometer el mismo error. Confiamos en los valores de Oruro y de juveniles de otros puntos del país para lograr el objetivo anhelado”.

Al preguntarle cuanto es la cifra económica para afrontar la Copa Simón Bolívar, confió que “varía dependiendo como se arme el equipo, básicamente de la clase de jugadores que se incorporen como refuerzos. Una planilla está en el costo de 40 a 50 mil dólares mensuales. Esos montos son únicamente para el pago de sueldos. A esa suma se le debe agregar gastos administrativos, de logística para viajes, alojamientos y comidas”. Agregó que “queremos seguir un proyecto a largo plazo con jugadores de la cantera y del interior del país porque creemos que Oruro se merece tener dos representativos en Primera División. En este caso otro club que acompañe a San José”.

Oruro Royal es uno de los clubes más antiguos de Bolivia, pero nunca en su historia pudo estar en la Primera División del futbol boliviano. Su presidente comentó que “seguramente se debe a los pensamientos de algunos dirigentes que en su momento no vieron que Oruro Royal forme parte del fútbol profesional. Vamos a cumplir en mayo del año próximo 125 años y como el primer club del fútbol nacional merecemos estar en la Liga Profesional”.

Para lograr grandes objetivos la comisión directiva tiene que tener gestiones al menos de cuatro años, pero con menor tiempo es imposible porque mínimamente se necesita dos años para estabilizar la institución y dos años para terminar de desarrollar un proceso. Oruro Royal tiene otra realidad que merece un inmediato cambio para beneficio de la institución. Ivar Cortéz nos contó que “todos los años se elige presidente y todos los cargos de la comisión directiva. En un año de gestión no se puede ni empezar un proyecto. Uno de los objetivos de esta comisión es cambiar los estatutos que rigen a Oruro Royal que es de los años cuarenta del siglo pasado. Tenemos que cambiarlos por solicitud de la Federación Boliviana de Fútbol, que actualizó sus estatutos y con ello lo deben hacer todos los clubes que se encuentran afiliados. Estamos trabajando en eso y creo que para fin de año el estatuto estará actualizado y aprobado por asamblea”.

Por último, recordó que “como dirigente estoy desde el 2.006 y desde entonces trabajamos por el sueño de jugar en la Liga Profesional de Bolivia. En todo ese tiempo estuve en diferentes carteras de la institución, estuve en la comisión de bienes patrimoniales, en la comisión técnica, fui Secretario Legal, un tiempo como vicepresidente, y cuando dejé de formar parte de la comisión directiva estuve apoyando como delegado en la Asociación de Fútbol Orureño. Como presidente asumí en el mes de marzo del presente año y mucho no pude hacer porque todo ha quedado paralizado por la pandemia. Si los dirigentes y socios confían en mi persona seguramente seguiré un año más al frente de la institución para completar el proyecto que tengo en mente”.

Ivar Córtez es de Oruro, pero estuvo bastante tiempo en Argentina, en la ciudad de Córdoba terminó sus estudios en el Colegio General Paz y el terciario estudió periodismo en el TAC con reconocidos periodistas como Eduardo Eschoyez y Rebeca Bortoletto. Trabajó en el programa Telemanía con el Lagarto Guizardi y en Radio A-Galena, después regresó a Oruro, donde no pudo llevar a cabo su profesión. Dictó clases de comunicación en una Universidad privada y luego se dedicó a su emprendimiento privado del rubro gastronomía y de Courier. Desde marzo de este año es presidente de Oruro Royal, su segunda casa, y comanda un sueño; el de llegar Primera División del Fútbol boliviano y de hacer historia.

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