“No puede ser que una persona por tener un título o un carnet crea que sabe más que los jugadores que tenemos mucho vestuario”

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De esta manera se refirió Marcelo Santoni a la situación actual de las divisiones inferiores de los clubes del fútbol argentino, quienes tienen profesores a cargo de las categorías y no a los verdaderos formadores de futbolistas como en el pasado fueron Griffa, Pucho Arraigada, entre otros. Existe una ausencia de “maestros” que pensaban en el jugador, en la persona y no en el resultado.

Marcelo Santoni, ex jugador de Belgrano, es de aquellas personas que dan gusto hablar, ahora y en aquella época cuando jugaba en Primera División para el “Celeste de Alberdi”. Era un jugador con grandes condiciones dentro del campo de juego, pero humilde, sencillo y de poco hablar fuera de las canchas. A pesar de recibir múltiples elogios, no cambió su forma de ser, mantuvo su esencia como persona y eso es un valor incalculable que se extiende con el paso de los años. Días atrás Razón Deportiva tuvo la posibilidad de ingresar a su casa de manera virtual y, además de recordar, hablar de temas que son importantes de la actualidad del fútbol, expuso su experiencia y con ello dejó conceptos importantes.

En los últimos años en las divisiones inferiores, inclusive en las escuelas de fútbol, los dirigentes y los propietarios de las escuelas optan por tener en los cargos de las distintas categorías a profesionales (profesores o licenciados en educación física), pero se olvidan que los verdaderos maestros son quienes han vivido dentro de un campo de juego, los que llegaron a Primera División. Al respecto Marcelo afirmó que “reniego mucho de esa situación. En la teoría es todo fácil para algunos y esto lo digo porque cuando hice el curso de técnico tuve algunas personas que planteaban cuestiones que no son fáciles en la práctica, no es simple estar al frente de un grupo, tampoco que el jugador te crea y te responda. El jugador a los dos segundos se da cuenta si el entrenador sabe o si es un chanta”.

Los profesores tienen un título académico por lo cual pueden diagramar ejercicios que ayudan, pero no pueden enseñar cómo se pega una pelota para que vaya con precisión a un determinado lugar, no pueden demostrar cómo se mata una pelota con el pecho o como cortar el efecto a una pelota que es lanzada por un compañero a una determinada velocidad. Sobre este tema aseguró que “son palabras ciertas las que estás exponiendo, lo puedo ejemplificar con una situación que viví en el curso de técnico; un muchacho que dictaba una materia en un momento se paró para explicarnos como se pegaba a una pelota y eso provocó una reacción mía. Le dije que disculpara porque me parecía una falta de respeto enseñarnos como se ejecutaba un remate cuando todos los que estábamos tomando clases éramos ex jugadores profesionales. No puede ser que una persona por tener un título o un carnet crea que sabe más que los jugadores que tenemos mucho vestuario y el conocimiento que te otorga una práctica de un equipo profesional, una charla técnica con destacados técnicos y la experiencia de haber jugado con grandes jugadores como los que nombré al principio de la nota”.

La experiencia de la vida deja conocimientos y aprendizajes, a Santoni, que tiene 48 años, le dejó la posibilidad, no de contar su historia, sino de dar concejos y mensajes para los más pequeños y obviamente para los jugadores que dirige, a quienes; “les digo que disfruten del entrenamiento, del día a día, de poder jugar al fútbol. En la actualidad el jugador que se cuida puede hacerlo hasta una edad avanzada”. También, por vivencia propia “les digo que deben escuchar porque cuando sos joven crees que te la sabes todas y ese es un gran error de la juventud. Si hubiera escuchado no habría cometido algunas equivocaciones; por ejemplo, la noche. A los 20 años me casé, a los 21 ya tenía auto, ganaba muy buen dinero, jugada en la Primera de Belgrano, entonces como que te mareas un poco. No escuchás a la gente que tenés que escuchar, dejás pasar el tiempo, no fui el profesional que tendría que haber sido. Indudablemente son errores y si hoy tendría 21 años, aseguro que no los cometería”.

El rol de la familia es muy importante en la vida del jugador profesional porque siempre está presente, mucho más cuando se hacen presentes los malos momentos. Para Marcelo “mi esposa es importante, hace poco tiempo hemos cumplido 28 años de casados, en los cuales pasamos tormentas, alegrías, momentos difíciles y muy malos. Ella siempre estuvo a mi lado igual que mi madre que ahora no la tengo, mi hermana, en definitiva, los seres queridos, los que te quieren de verdad. Esa realidad siempre les digo a mis hijos y a los chicos que dirijo. En los buenos momentos son muchos los que dicen ser tus amigos, cuando estás en las malas son muy pocos los que están a tu lado. Tenés que vivir estas situaciones para darte cuenta. No es que sabes más que los jóvenes, sino que has vivido y la experiencia suma conocimientos”.

El fútbol es su pasión porque cuando jugaba no lo hacía para marcar una diferencia económica, lo hacía porque amaba jugar y porque con la pelota era feliz, en ese sentido era un bohemio. Su carrera profesional le dejó alegrías y satisfacciones “me quedó lindos recuerdos y satisfacción de haber jugado frente al más grande de todos los tiempos; Maradona, y otros grandes jugadores como Francescoli, Marcico y Alberio Usuriaga, y con compañeros que fueron extraordinarios y lo siguen siendo porque a pesar del paso de los años seguimos teniendo una buena relación. Me queda una hermosa experiencia; el haber compartido vestuarios con grandes jugadores como Chiche Sosa, el Gringo Alonso, Luifa Artime, José Luis Cuciuffo y Víctor Hugo Ferreyra”.

En aquella época, década del 90 y los primeros años de este Siglo los jugadores se retiraban entre los 30 y 35 años de edad, por ejemplo, el Campeón del Mundo José Luis Cuciuffo. Santoni no fue la excepción; “me retiré joven, a los 33 años de edad, luego, en el 2.007 me convertí en entrenador en mi pueblo; Villa María. En la Liga me fue bastante bien y ahora por la pandemia nos quedamos sin fútbol, razón por la cual con mi familia abrimos un pequeño negocio en mi casa; una Lomitería y Pizzería y nos está yendo muy bien”. Al consultarle las razones de esa decisión confesó que “como siempre lo decía, que cuando perdiera la pasión y las ganas de entrenar iba a dejar de jugar profesionalmente. Después regresé a los 40 a jugar un torneo provincial en Villa María, tuve que bajar como 30 kilos, fruto de los asados y de las noches. Esas situaciones fueron determinantes para dejar el fútbol. No estoy arrepentido porque hice todo lo que quise en mi vida. Creo que pude haber llegado más lejos, pero es lo que me tocó”.

Santoni tiene conceptos claros como por ejemplo que “a los jugadores jóvenes los padres los confunden porque creen que ellos saben más que el técnico, entonces a los juveniles siempre les digo que, en sus vidas particulares, en la familia, escuchen a sus padres, pero dentro de la cancha obedezcan al técnico. Es un tema que está poniéndose bravo en los últimos tiempos”. La palabra del técnico tiene autoridad y más de un técnico que es respetado en el ambiente como Marcelo Santoni que a nivel local ha ganado cuatro campeonatos con Rivadavia de Arroyo Cabral y un título histórico con un equipo de Los Zorros que salió campeón por primera vez en su historia.

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