“La vida del futbolista no es fácil, el jugador debe hacer un sacrificio en forma permanente”

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Dani Mercado que es integrante del cuerpo técnico de las divisiones inferiores de Belgrano en esta nota expone su experiencia y sus conocimientos.

Explicó que cuando el jugador llega a jugar en Primera División no puede compartir lo que la gente normalmente comparte, que para el jugador de fútbol no hay término medio, en un partido sos malo o sos buenísimo y que en el fútbol existe mucha gente mala que te hace perder dinero.

Daniel Mercado con la “Lora” Oliva, dos jugadores exquisitos jugadores que le dieron a Instituto de Córdoba un fútbol de privilegiados.

Daniel Gustavo “Sapo” Mercado, técnico de la Primera Local de Belgrano, jugó en todas las categorías del fútbol argentino y antes de llegar a Primera División tuvo que trabajar, sacrificarse para alcanzar su sueño. En estos momentos se dedica a su familia porque la cuarentena paralizó el fútbol y también su emprendimiento privado. Para salir del encierro buscó alternativas para mantenerse bien emocionalmente y eligió cantar, lo hace los sábados por medio de Instagram. Y canta cada vez mejor, aunque por su humildad afirma que es solo para los amigos.

Al ser técnico de divisiones inferiores hace docencia y el docente tiene otra mirada, observa y analiza con el conocimiento que le dieron los años de estar al frente de adolescentes de distintas edades con un mismo sueño, con un único objetivo; llegar a ser profesional en el fútbol. Con la tranquilidad característica de un cordobés de barrio expone que “la vida del futbolista no es fácil, el jugador debe hacer un sacrificio en forma permanente, seguramente la parte más difícil es cuando sos adolescente, cuando existen una cantidad de cosas que el jugador no la puede vivir. Es como que el jugador va en contra mano de lo que hacen todos. Tenés que cuidar el cuerpo para estar en muy buenas condiciones cuando te toque jugar. Se debe entrenar permanentemente para dar lo mejor de uno el fin de semana, cuando a veces te toca jugar y otras no. Existen jugadores que se cuidaron toda la vida y no tuvieron la suerte necesaria y el momento justo para poder demostrar todo lo que sabían hacer”.

Puntualiza además que “gran parte de la vida de los jugadores transcurre de esa manera, primero en divisiones inferiores, luego cuando llegas a los 18 o 19 años se tiene que luchar y a veces con un compañero tuyo para poder jugar. Toda la vida del jugador es una lucha

Daniel Mercado en Belgrano de Córdoba, que estaba en Primera División, tuvo un debut soñado, entró en el segundo tiempo y marcó un gol. Rememoró que “me vino a buscar el presidente de Belgrano, el pase se hizo a último momento y en la dirección técnica estaba la dupla Sbrissa – Ramaciotti, al poco tiempo se fueron y se hicieron cargo Nieto – Guyón. Me citaron en dos partidos, pero no quedé entre los 16, luego en el tercer partido frente a Deportivo Español fui al banco de suplentes, en el segundo tiempo ingresé cuando perdíamos por 1 a 0. A los pocos minutos di el pase gol para el empate y antes del final del partido pude convertir el gol de la victoria. Fue a Catalano y esa sensación que viví no la voy a olvidar nunca”.

permanente y es cuando te pierdes un montón de cosas de la vida cotidiana. Ya cuando llegas a jugar en Primera División no podés compartir lo que la gente normalmente comparte. En lo personal me perdí el cumpleaños de mi hijo, el de mi señora, de mis padres y de mis hermanos. He dejado de lado un montón de cosas por un sueño”.

Los jugadores luchan demasiado porque son muchos los que quieren ocupar ese lugar y en muchos casos esa lucha no se traduce en ganancias para vivir económicamente bien el resto de la vida. Al respecto confió que “soy un agradecido al fútbol y siempre lo voy a ser, pero principalmente soy agradecido a mi familia porque me ha apoyado en todo. Existen muchos futbolistas que han ganado muchísimo dinero y en la actualidad están en la ruina. Quizás no supieron invertirla, no supieron manejarla y ahora no tienen ni una casa y están trabajando en una fábrica”. Para él, trabajar no es malo porque “cuando yo jugaba en la Liga Cordobesa trabajaba. Antes de ir a Instituto trabajaba de noche, entraba a las nueve o diez de la noche y salía a las cinco de la mañana”.

Vaya si sabe de sacrificios y quizás por esa razón se detiene a observar la vida de un jugador de fútbol y asegura que “para el jugador de fútbol no hay término medio, en un partido sos malo o sos buenísimo. Es muy ingrata la profesión, si las cosas te salen bien sos el mejor y si te salen mal, sos el peor. Es importante tener personalidad para poder sobrellevar estas situaciones. En mi caso soy un agradecido porque tengo mi casa, mi auto y un proyecto encaminado. Sé que pude haber estado mejor, pero en el fútbol existe mucha gente mala que te hace perder dinero. A veces uno es bueno y siempre dice si, y te hacen perder dinero los abogados, los dirigentes de los clubes, quienes te sacan ventaja aprovechando que uno no está preparado para manejar grandes sumas de dinero. En la vida vas aprendiendo a través de las experiencias. En mi caso tuve un empresario que estaba cobrando dinero que era mío y yo no me daba cuenta porque estaba concentrado en jugar al fútbol, en rendir lo máximo para lograr objetivos. Luego con el tiempo uno se da cuenta, pero es a través del conocimiento que el jugador va adquiriendo en la vida”.

Por su experiencia aconseja que “uno siempre tiene que tener cuidado, a veces los directivos te dicen una cosa y salen haciendo otra cosa. Eso es una de las cosas que empaña al fútbol”.

La realidad marca que el jugador cuando comienza no está preparado para manejar grandes sumas de dinero ni las múltiples tentaciones porque cuando inicia su carrera se hace independiente a temprana edad. Indicó que “si, las tentaciones son muchas y grandes

Daniel Mercado con Diego Maradona cuando Belgrano de Córdoba enfrentó al Boca Juniors de Carlos Bilardo, fue poco antes de la despedida del Mejor Jugador del Mundo de los campos de juego.

en todos los aspectos. Cuando uno se hace famoso o tiene un nombre, todos andan detrás de uno. Andan alrededor tuyo para ver cómo pueden llegar a vos y que negocio pueden hacer. El jugador tiene que saber cómo debe manejarse, algo que es difícil porque sos un chico y en ese momento sabemos que tenemos una vida por delante y queremos hacer lo mejor”.

También comentó que “a esa edad el jugador no tiene la preparación ni la experiencia de una persona mayor de 30 o 40 años de edad fundamentalmente porque no ha estudiado y al no estudiar no tiene un abanico de posibilidades como un profesional. El jugador recién sale de su casa y el fútbol es una salvación económica, entonces está concentrado en su sueño y al estar concentrado en su objetivo no puede observar con detenimiento las alternativas que puede tomar para afirmar su crecimiento. Solo piensa en jugar y en rendir los fines de semana. En mi época no había redes sociales ni capacitaciones como las que existen en la actualidad, cuando creo que el jugador está un poco más preparado para afrontar y tomar decisiones”.

Aclaró que “el jugador de fútbol tiene que ser fuerte de la cabeza, debe estar preparado psicológicamente porque está expuesto a un montón de cosas. Cuando ingresa al campo de juego debe pensar exclusivamente en el juego, los problemas los debe dejar a un lado. Es lógico que los problemas inciden en el rendimiento, por ello es necesario que el jugador sepa manejar las situaciones”.

Por último, dijo que “jugar al fútbol y vivir del fútbol es lo más lindo de la vida. Para eso los chicos se deben preparar. No es fácil llegar y por eso no llegan todos. Y los que llegan se tienen que mantener y si no saben mantenerse se le complica demasiado a tal punto que dejan la profesión. En la actualidad existen muchos jugadores golondrinas, juegan cinco o seis partidos y desaparecen. No llegan a tener continuidad y pierden la titularidad. Muchos no la pueden recuperar y terminan yéndose a otros equipos. En mi época era distinto, los compañeros eran el sostén de un jugador y creo porque había códigos y mucho respeto.

Daniel Mercado con Enzo Francescoli en el año 1.996, cuando River Plate fue campeón de América.

Antes se le respetaba al jugador mayor, que era el que te daba los concejos necesarios para que vos seas jugador de fútbol. Ahora los chicos están como más potenciados, algunos piensan que saben todo y que pueden llevarse el mundo por delante y la realidad no es así. Deben saber que existen etapas y que se debe superarlas a todas para lograr los objetivos. En mi caso tuve grandes compañeros que eran líderes y eso fue muy positivo para mi carrera como Fabián Teresa Cancelarich que estuvo en la Selección Argentina, Luis Abramovic que jugó en Boca Jrs., Juan José Cardinal que jugó en San Lorenzo, el Pampa Rosané, el Luifa Artime, el Rulo González que jugó en varios clubes en Europa, entre otros grandes jugadores que marcaban presencia, te aconsejaban para tu bien y estaban permanentemente charlando con nosotros los más pibes”.

Daniel Mercado como jugador de la Liga Cordobesa, Deportivo Colón, pasó a integrar uno de los mejores planteles de Instituto de Córdoba; el que estaba conformado por jugadores cordobeses. De la Gloria de Alta

Mercado: “el fútbol me dejó amigos y conocidos. Me dejó el sabor de haber logrado, después de mucha lucha, alcanzar mi sueño. Me dejó muchos valores y la alegría de tener a mi familia siempre detrás mío para que realice mi sueño”.

Córdoba fue transferido al Pirata de Alberdi, donde tuvo un debut soñado en Primera División; dio un pase gol y convirtió el tanto de la victoria de Belgrano de Córdoba por 2 a 1 sobre Deportivo Español. Después jugó en Godoy Cruz de Mendoza, General Paz Junior de Córdoba, Escuela Presidente Roca, General Cabrera, Unión de Alicia, Juventud Unida Universitaria de San Luis y Alianza de Carrilobos (provincia de Córdoba), luego comenzó su carrera de técnico en Escuela Presidente Roca, donde logró un subcampeonato y un título de campeón, y desde hace diez años está en Belgrano de Córdoba, primero en las divisiones inferiores, luego en la Primera Local. Toda esta historia son un respaldo a sus palabras.

 

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