Instituto tiene una metodología de trabajo en la formación de jugadores: hace hincapié primero en la persona y luego en el jugador

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Omar Monge, Coordinador General de las Divisiones Inferiores de Instituto Atlético Central Córdoba, a través de conceptos claros dio a conocer detalles de la formación de jugadores desde hace años atrás, algo que permitió que la denominen la Cantera del Fútbol del Mundo. Ese apelativo conlleva una enorme responsabilidad. En el tiempo Instituto ha demostrado que es fundamental el apoyo y acompañamiento en el crecimiento y desarrollo del jugador para lograr resultados positivos.

Monge, que desde pequeño le inculcaron a participar de la vida institucional de Instituto porque su familia (su abuelo que falleció y su madre) era hincha del club, inició la charla explicando que “en nuestro trabajo nosotros apuntamos a formar personas que después van a ser jugadores de Primera División. Apuntamos a la calidad de los jugadores, que tengan condiciones técnicas, sin tener en cuenta si son altos, flacos o bajos, no tenemos un perfil físico. En todas las divisiones inferiores valoramos el perfil técnico”.

En estas épocas las metodologías de trabajo y de enseñanza son fundamentales para lograr un orden y establecer distintas prioridades para que la actividad tenga su respectivo éxito. En ese sentido expresó que “en Instituto tenemos un método que llevamos a cabo, una idea clara de lo que queremos; desde la categoría más pequeña hasta la más grande los jugadores salen jugando desde nuestro arco. Esa idea la desarrollamos a través de un método de aprendizaje, la que se divide en la semana. Nosotros bajamos los conceptos y los entrenadores agregan los contenidos. Se realizan trabajos individuales o colectivos, analíticos de alguna manera, trabajos ampliados y globales, hasta llegar al fin de semana, cuando desarrollan los periodos de competencia. Siempre desarrollando la técnica desde el juego y desde la situación de juego”.

La forma de trabajo en divisiones inferiores de Instituto se vio reflejado en varios de los jugadores que llegaron al ámbito profesional porque continúan con una forma de vida. Dijo que “creo que se basa en la formación de personas. Es muy difícil que un buen jugador de Instituto llegue a Primera División sino tiene una conducta adecuada. Hablo desde el estudio, inculcamos a todos los integrantes de las divisiones inferiores que deben estar escolarizados, para nosotros es fundamental que estén en el colegio, que lleven una vida ordenada porque tarde o temprano, más en la actualidad con la existencia de las redes sociales, están expuestos y tenemos que atemperar rápido. Es muy difícil que, en un contexto de magnitud, donde todos estamos atentos; llámese entrenadores, técnicos, coordinadores y dirigentes, un jugador no sea observado en todo sentido. Nosotros todo el tiempo el mérito se los damos a la persona que demuestra ser buena gente. Creo que es algo loable la filosofía que tiene el club. Los ejemplos más claros son: Mateo García que está por salir campeón en Serbia y Montenegro, el hijo de Diego Klimowicz que está en el Sttugart de Alemania y Paulo Dybala que está en la Juventus de Italia. Ellos que han surgido de la Cantera han demostrado la mejor perfomance, no solo en lo deportivo sino en lo general, en su forma de ser y como personas. Eso no es casual, tiene que ver mucho con la formación y el aporte que le da el club, además de la familia, que es el primer lugar donde el niño se desarrolla”.

El mejor aprendizaje se extrae desde la experiencia y en ese sentido Instituto tiene demasiado tiempo de trabajo con las divisiones inferiores. El caso de un jugador ha dejado un conocimiento que sirvió para tomar una decisión. Monge contó que “tenemos esta postura porque nos ha pasado. En el equipo de Goti y Dybala había un jugador que era mejor que ellos técnicamente, pero no pudo llegar a Primera División por su comportamiento. Cometió errores, nosotros hemos tratado de ayudarlo de todos lados, pero también existe una parte de la persona que no quiere modificar sus hábitos de vida. No llegó a pasar todos los filtros que tenemos en el club para llegar a Primera División”.

El entorno de los juveniles también tiene incidencia en la conducta del jugador. Al respecto afirmó que “me ha tocado tomar acciones contra tremendos jugadores porque sacaban cosas que no eran de ellos. Al visualizar esa situación tuvimos que tomar decisiones porque era muy difícil que conviviera en esos ámbitos. Todo el mundo daba una mano hasta que ya no se pudo más porque son decisiones personales del jugador que no quiere cambiar. Eso para nosotros es un filtro. Todos los juveniles se cuidan, cuidan la institución y el nombre de Instituto”. Agregó que “Instituto es una gran familia y un hecho que le ha sucedido a un niño hace poco tiempo es un ejemplo de esas palabras. Un árbol se cayó y le partió la casa prefabricada, donde vivía, inmediatamente todos los padres de su división y de otras categorías se movilizaron; donaron bloques, algunos colaboraron con la mano de obra para armarle su casa. El padre del niño está muy agradecido”.

Aseguró que “Instituto no solo se mueve, sino que acciona, por eso estamos atentos a todo. Estamos en contacto permanente con todos los niños y juveniles, que son aproximadamente 400. Tenemos un seguimiento de parte de los cuerpos técnicos de cada una de las categorías y desde la coordinación. Nos preocupamos desde la parte humana”.

El entorno del jugador juvenil es muy importante en su desarrollo porque es el que le brinda apoyo y contención, pero no siempre resulta como lo marca la teoría. Monge indicó que “los padres deben estar atentos a que sus hijos practiquen deportes y no en salir campeones, el resultado no debe pasar a ser más importante que la formación. Nosotros hacemos hincapié en la formación y uno de los claros ejemplos de esa premisa lo podemos graficar con un hecho cuando no dudamos en sacar al mejor de la categoría, que estaba en la pensión, porque andaba mal en el colegio. El año pasado un juvenil no jugó las finales de un torneo porque se llevaba materias. Esa acción fue un aprendizaje de vida. Para nosotros son tomas de decisiones que teníamos que hacerlas. Tal vez la primera respuesta que recibimos fue el enojo, pero entendió que en la vida si no se va por los buenos caminos las probabilidades de alcanzar un objetivo son cada vez menos. Si uno hace las cosas bien siempre te va a suceder cosas buenas. Otro de los mensajes que le damos a los juveniles es: te damos lo que te mereces. Por ejemplo, un chico faltaba mucho o llegaba tarde los lunes al colegio porque jugaba en categoría de AFA, donde se viaja mucho, entonces nosotros lo llevamos a jugar en la Liga, pero no como un castigo sino dándole a conocer que el recibe lo que se merece. Dejó de faltar al colegio y regresó a la categoría AFA. Deben saber que en la vida va a suceder eso. Nosotros tenemos que corregir desde lo psicológico, desde la acción, desde el hecho. Tenemos que estar atentos a eso. Que sean buena gente y buenas personas seguramente les va a llevar a lugares inesperados”.

Muchas veces los padres se olvidan que el fútbol es un deporte. Pierden el horizonte porque se ilusionan o sueñan con un hijo en Primera División, lo que para ellos significa una salvación económica. Aseveró que “para mí esto es un deporte, que tus hijos practiquen deporte eso ya es importante porque les va a generar un montón de valores como compromiso y compañerismo, en el caso nuestro hacemos mucho hincapié en la honestidad y la nobleza del juego, para jugar al fútbol tenés que ser una persona noble. Nosotros hacemos mucho hincapié en esto porque nuestros entrenadores también están en ese desarrollo. Uno no sabe si van a ser jugadores profesionales, pero si tenemos la certeza de que están practicando un deporte”. Añadió “que los padres deben tener paciencia porque muchos de ellos quieren que sus hijos lleguen a jugar a niveles superlativos, pero en realidad solo llega menos del 1 % de una estructura de 35 jugadores por categoría”.

En muchas ocasiones los padres son los que más presionan a sus hijos para obtener resultados dentro de un campo de juego hasta llegan a insultar al árbitro porque se equivocó y porque ellos tienen en mente que el ganar un partido es sinónimo de lograr los objetivos. Al referirse a este tema puntualizó que “muchas veces creemos que formar jugadores exitosos es salir campeón en todas las categorías, y nosotros tuvimos categorías que salieron campeonas, pero ningún integrante llegó a Primera División, pero de una categoría que no salió campeona llegaron a la máxima categoría como el caso de la 93, donde jugaba Dybala, Goti, Olivera (arquero), entre otros pibes que andaban muy bien. El objetivo final del trabajo de las divisiones inferiores es que lleguen a Primera División. En la etapa de formación el resultado de un partido es importante, pero más importante es formarlos”.

Experiencia Instituto

Sobre las pruebas comentó que “tenemos un método de pruebas; traemos un pibe y lo hacemos vivir una semana en el club, a eso lo llamamos Experiencia Instituto. En esa semana el juvenil es invitado de la casa, tratamos que no sean más de cinco por categoría. Durante esa semana la prioridad es el jugador, que participa de todos los entrenamientos, vive el método Instituto y el día del fútbol formal es titular en su categoría. Entonces lo vemos en un contexto real, si queda o no, el jugador se va con una imagen de que realmente lo mimamos. Vos en tu casa al invitado le das lo mejor. Es una semana al mes dentro de los ocho meses de competencia. Esa semana al mes nos dedicamos a observar a jugadores recomendados”.

En cuanto a las categorías que tiene esas posibilidades, informó que “pueden vivir esa experiencia los chicos de categoría 2.008, que son de Pre AFA, hasta la 99. Cabe recordar que nosotros comenzamos con la categoría 2.012 en la escuela de fútbol y trabajamos hasta con la categoría 99, que forma parte de la Cuarta de AFA. Desde la categoría Pre AFA ya comienzan con los periodos formativos porque tienen competencia en la Liga, en Pre AFA y desde novena, categoría 2.006, que forma parte de las categorías AFA. Nosotros también realizamos por una cuestión social dos pruebas anuales libres. En estos momentos estamos armando una plataforma para que los chicos se inscriban, pero deben cumplir ciertos requisitos. Si quienes se van a probar pertenecen a algún club, deben adquirir un permiso al mismo para que nosotros lo podamos probar. De esta manera se evita la confusiones y posibles conflictos entre clubes. Nosotros en las pruebas libres no hacemos fútbol formal como método de prueba. En las pruebas nosotros dividimos en grupo de seis jugadores; dos delanteros, dos defensores y dos volantes por edad. Juegan seis contra seis en mitad de cancha en espacios reducidos con distintas consignas, pero todos liberados. Si juegan con arqueros lo hacen en mitad de cancha, pero ampliado. Van rotando, son diez minutos en cada una de las estaciones. En ese ínterin vemos alrededor de 34 o 35 jugadores en un tiempo de 30 minutos. Lo hacemos en espacios reducidos porque consideramos que el jugador tiene mayor contacto con la pelota. Tiene toma de decisiones, por ejemplo, ocupación y creación de espacios, nos dan muchos datos, más que en un fútbol formal, cuando juegan once contra once y en muchas ocasiones no sabemos quiénes son, ni cuáles son sus niveles”.

Sin lugar a dudas que tienen otra mirada para seleccionar jugadores. Recordó que “por ahí de repente tenemos un buen jugador que no lo podemos ver. Al jugador distinto lo vemos todos, hasta aquellos que no saben mucho de fútbol, pero al otro, que tiene un pie sensible, lo tenemos que ver con la pelota, tomando decisiones, jugando uno contra uno, o dos contra dos. Después de esa extracción armamos dos equipos de once con un nivel bueno y recién ahí lo hacemos vivir una experiencia con su división cuando definimos los puestos. Las pruebas libres lo hacemos por edad, por ejemplo 2.003/04. Las que más vemos son las edades de novena, octava y séptima, en tanto las que menos vemos son las más grandes porque ya hicimos el reclutamiento y apostamos a los jugadores que venimos formando con nuestros métodos e ideas. Los más grandes para que sean elegidos tienen que ser muy superiores. Nos pasó que hubo jugadores superiores como Barros, que ya está en Primera División, o Bajamich, quienes hace dos años que están en el club. Ellos no hicieron todo el proceso de divisiones inferiores, uno llegó de Morrison y el otro de Rafaela, pero se adaptaron rápidamente al modelo nuestro. De las prácticas de pruebas libres a los elegidos nosotros lo llamamos, formamos once contra once y de ahí sacamos los puestos que vemos que son necesarios o que el jugador amerita que lo veamos con su categoría. Recién ahí lo hacemos vivir la experiencia de una semana. Ese es el circuito que hacemos de prueba”.

Estas pruebas son experiencias que le va a ayudar al juvenil a tomar una decisión en su vida que puede ser dentro o no del fútbol porque “al chico que no es elegido le mostramos una realidad que quizás no la conoce y le exponemos una manera de jugar al fútbol. En Instituto son valorados los jugadores que salen jugando porque para nosotros la valentía pasa por ahí, de hacerse cargo, de pedir la pelota, de querer tenerla más allá de los errores”.

Para los jugadores que viven a más de 200 kilómetros de Córdoba, la semana de la Experiencia Instituto, el club tiene un espacio para brindarle. Puntualizó que “se libera una cantidad de espacio en la pensión y los chicos se quedan a compartir con los jugadores que ya son del club. Si nos interesa, nosotros después nos contactamos con los padres y el club de origen”.

Finalmente expuso que “en la actualidad a Instituto la denominamos la Cantera del Mundo, quien vaya al Complejo La Agustina se encontrará con un cartel que tiene un mensaje y para quienes trabajan en el club ese mensaje conlleva responsabilidades que nos hace crecer todo el tiempo. Ese complejo fue una ventaja que tuvo el club durante todos estos años porque tiene varias canchas, algo que los demás clubes de Córdoba carecían hace tiempo atrás. Arrancó esto con Santos Tursa, una persona que le dio mucho al club y por esa situación han pasado muchos jugadores como Oscar Dertycia, Ernesto Corti, el Rulo González, entre otros. Cuando asumí me apoyé en esta historia”.

Omar Monge en Instituto comenzó cuando se recibió de profesor, estuvo en varias disciplinas, se fue, hizo experiencias, recogió conocimientos y regresó en el 2.005, luego desde el 2.008 quedó como coordinador y fue el inicio del proyecto del modelo e idea de juego de la Gloria de Alta Córdoba. Después, 2.011, vinieron los cambios políticos y dirigenciales, pasó a la Liga Nacional de Basquetbol como profe, se fue y en el 2.016 regresó otra vez y al poco tiempo asumió como Coordinador General. Idas y vueltas como las cosas del fútbol, pero en todo el tiempo ha perdurado firme sus ideas, las que les dan resultados positivos a Instituto, que en ese sentido es un club modelo.

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