“El fútbol es un juego de toma de decisiones y para tomar decisiones el jugador debe ser creativo e intuitivo, además de espontaneo”

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Las vertientes son fuentes inagotables de agua. Algunos docentes son fuente de permanente enseñanza y en el fútbol son quienes tienen muchos conocimientos como aquellos técnicos que marcaron historia por sus ideas de juego y por tener la percepción de colocar a un jugador en el espacio justo para aumentar su rendimiento. En la actualidad al no existir tantos potreros como décadas atrás, surgieron las escuelas de fútbol y en ellas la docencia tiene un objetivo imprescindible; la formación integral de la persona. Para esa formación es necesaria la existencia de personas con capacidades, con conocimientos y experiencias. El profesor Manuel Ruiz en Talleres de Córdoba en la actualidad es el responsable del Desarrollo Social, Lúdico y Educativo de las Escuelas de Fútbol, mientras que hace poco tiene cumplía el rol de Asesor Deportivo, brindaba Capacitación y Clínicas de Fútbol y eso lo convirtió en la persona indicada para consultar sobre las bases de las enseñanzas en las escuelas de fútbol.

El profesor Manuel Ruiz es una fuente inagotable de conocimientos y este medio tuvo la posibilidad de dialogar con él, de extraerle conceptos y sus experiencias, de conocer el proyecto de llevar a la práctica la enseñanza del fútbol desde la evolución física, psíquica y cognitiva.

Estamos viviendo una cuarentena por la Pandemia del Coronavirus COVID -19 y en el tiempo transcurrido quedó claramente expuestos que los jugadores no pudieron realizar actividades físicas como lo realizaban en sus clubes. El Profe comentó que “históricamente el futbol no toma vacaciones, profesionalmente se toma un periodo distinto, pero un jugador no tiene descansos. Cuando se produce una pausa de tres semanas en la vida de un deportista, el jugador sigue en movimiento, no con la intensidad propia de un entrenamiento, pero si modificando los hábitos, estando activo; nadando, andando en bicicleta, caminando, haciendo trepadas, corriendo, tonificando un poquito, haciendo movilidad articular, haciendo actividad funcional. En esta pausa los jugadores deben regalarse un tiempo de lectura, pero de papel”.

Las razones de la lectura tienen que ver un objetivo importante, el desarrollo intelectual de la persona. En ese sentido Ruiz afirmó que “estoy convencido que el fútbol es un juego de toma de decisiones y para tomar decisiones se debe ser creativo e intuitivo, además de espontaneo, y eso se logra con imaginación. Entonces tengo que dar materiales o preguntas que abran interrogantes. No tengo que preguntar garantizándome una respuesta que quiero escuchar, sino que debo preguntar para escuchar respuesta que sea una elaboración de una creación. En eso voy en contra de los parámetros de educación que hemos tenido toda la vida. Yo quiero revolucionar la enseñanza de futbol con estos parámetros, con estos paradigmas. Quiero un jugador con tomas de decisiones y que se las banque si le sale mal o si le sale bien. No deben olvidarse que si nos salen bien las cosas a veces podemos perder”.

El jugador de fútbol compite en forma permanente y debe buscar formas de superación, sin perder sus bases elementales. Sobre esto añadió que “debemos ir construyendo sobre la realidad sin abandonar dos cosas; la humildad y el orgullo, el carácter y la voluntad. Cuando nosotros desarrollamos la cultura del esfuerzo estamos convencidos, y estoy convencido porque lo he vivido, por eso lo hablo de la forma personal. Cuando una persona a través del juego empieza a descubrir lo que es la superación personal comienza a tomar otra dimensión de ser humano porque se hace dueño de sus decisiones. Y eso es ser líder, no el de liderar las vidas de otras personas, sino primero la propia. Entonces toma buenas decisiones”.

Para tomar decisiones correctas es necesario el conocimiento y otras virtudes, él explicó que “creo que una de las cosas que me ha ayudado a ser inquieto es la observación. Yo aprendo mirando y escuchando. Veo situaciones que no me gustan y las pienso. No me cierro como sentenciándolas. Esto es así y se acabó. Por ejemplo, veo una criatura que tiene un montón de condiciones para jugar a la pelota, pero es tramposo porque mete una patada o un codazo con mala intención. Tengo que intervenir, si lo estoy viendo no puedo hacerme el sonso. Tengo que intervenir, no lo condeno por lo que está haciendo, sino que lo libero de lo que está haciendo. Le digo que no tiene que pegar una patada para ser mejor, sino que tiene que correr más rápido para llegar un centímetro antes que el rival. Le digo que tiene que sacar ventaja de la virtud que tiene, y la virtud va a ir reduciendo el defecto. A cada uno de nosotros nos asiste lo mismo. Si somos conscientes de nuestras virtudes debemos ser conscientes de lo que nos falta. No se olviden que vivimos en una permanente construcción. La construcción es la asimilación, la acomodación y el equilibrio que se armoniza y se desarmoniza porque seguimos creciendo. Lo fantástico de crecer es que cada vez que salgo a un nuevo conocimiento estoy en un nivel un poquito más arriba. Ahí está el secreto, si llego a convencer a 26 o 27 jugadores que integran un plantel de que el secreto está en la superación individual, la superación individual va a dominar al colectivo porque la suma de las partes que crecen hacen que el equipo sea más poderoso. No entiendo como la humanidad se pasó años de sabiduría porque los griegos y los romanos ya hablaban de esto. Con esto no quiero decir que leamos a Sócrates o a Platón. Me acuerdo que en el secundario no le daba importancia a Pitágoras, y si ahora pasa un texto por mi mano la leo. Me acuerdo una de Pitágoras; que dice si educamos a los niños no tenemos que castigar a los adultos. Mirá que sencillo. Y eso es tan cierto porque si generamos buenos hábitos en los niños vamos a evitar castigarlos cuando sean adultos. Claro que este mensaje está dicho con palabras muchos más hermosas de las que yo utilizo”.

El profe Manuel Ruiz en Talleres de Córdoba está en contacto con todas las escuelas de la institución. Sobre el tema indicó que “son más de 130 escuelas, he tenido la suerte de visitar a la mayoría. Ahora estamos trabajando de manera virtual. Tengo la iniciativa de contactar tres escuelas en forma simultanea por video llamada para tener un espacio de intercambio de información. Puedo realizar una plataforma de zoom y contactar todas las escuelas a la vez, pero no, yo prefiero algo íntimo, mirar al que me habla, prestarle atención con las dos orejas recordando que tenemos dos orejas, dos ojos y una sola boca. En esto existe un mensaje extraordinario; tenemos que escuchar más, tenemos que mirar más y mejor, y quizás hablar menos”.

Hermanos del destino

Al comentar sobre las escuelas que tiene en la provincia de Jujuy puntualizó que “tenemos una en El Piquete y otra en Ledesma, dentro de una Comunidad de un Pueblo Originario. Algo increíble y es donde tuve un aprendizaje extraordinario. Cuando me tocó viajar a inaugurar esa escuela me encontré con gente que tiene unas raíces ancestrales vigentes en este siglo. Fue una experiencia inolvidable por una frase que escuché de una sabia mujer, que nos presentó como hermanos del destino. Hermanos de sangre sabemos lo que es; papá, mamá, hermanos, primos, pero hermanos del destino no. Fue maravilloso porque me di cuenta que en la vida transitamos, caminamos y a veces hasta por laberintos. En ese camino te cruzas gente y por ahí hasta compartís ese camino. La vida es un camino muy largo y en ese camino alguien te acompaña seis, siete, hasta cuarenta años en la vida de casado y vos decís que suerte porque miras para atrás y estaba esa persona, miro hoy y estás. Ojalá que sigamos estando. También existen los otros que pasan por tu vida como estrellas fugaces y te hacen un regalo increíblemente fantástico a través de un aprendizaje, una palabra o un gesto. Somos seres privilegiados si los sabemos ver”.

La Cuarentena y el volver a las canchas es una incógnita. Dijo que “es muy importante que entendamos que vivimos en una permanente diversidad y a veces vemos que el distinto no es bueno. Parece mentira. Pareciera ser que lo que nos pasa a nosotros es lo más importante. En esta diversidad de contingencias y exposiciones, hoy la pelota está en el campo contrario. Valoremos mucho el respeto a las normas sanitarias, los cuidados, cuidarse uno para cuidar a todos. Es un principio solidario sumamente interesante. Esperemos que cuando salgamos de esto podamos mejorar la calidad de vida por más que tengamos que trabajar para sobrevivir. Y cuando volvamos a casa podamos disfrutar de lo más valioso que tenemos, que es la familia. De ahí salimos y ahí volvemos”.

La familia el primer equipo

En sus palabras brotan con claridad muchos conceptos que hacen pensar al interlocutor, además de dejarle una enseñanza. Remarcó que “todos debemos tener en cuenta que el primer equipo que integramos en la vida es la familia, el primero y el más fundamental sobre el cual vamos a construir nuestra propia personalidad. Es una construcción no solo física, parece que los enanos crecen, les crecen los brazos, las piernas, la panza, caminan, corren, y adentro de ellos existen un motorcito de la espiritualidad, un motorcito cognitivo que mezcla la inteligencia con las sensaciones y emociones. Existe un ser pensante que siente, piensa y actúa, y a veces sino sabemos entender las emociones que te gobiernan podemos estar en frente de situaciones que, en vez de promover actividades, estamos inhibiendo a través de la exposición, del temor de hacerlo mal, de tener una mirada que juzga y no entender que la infancia es una construcción de aciertos y errores como la vida entera. Y es un parecido con el futbol, que es un juego de toma de decisiones y no todas terminan en gol y es cuando tenemos que volver a empezar.

Finalmente expuso que “estoy muy agradecido de disfrutar de lo que me pasa. Nuestra familia está constituida por cuatro hijos y una nieta, que no está en casa y que no la veo hace más de sesenta días, pero logré dos de mis hijos se queden en casa a acompañarnos a mi esposa y a mí. Nos pusimos de acuerdo por nuestros trabajos y actividades hacer pausas sin celulares, sin televisor cuando almorzamos y cenamos, en esos momentos los miro y veo que es un regalo, esta oportunidad es un regalo de Dios porque les puedo preguntar cosas que no sabía de mis hijos o les cuento anécdotas cuando yo era niño. Y ellos preguntan porque no contaba esas anécdotas, y la respuesta es simple, porque no teníamos tiempo. Cuando estábamos en la normalidad, el esfuerzo, el trabajo y las necesidades a la cual estamos todos expuestos, hace que no miremos estas cosas y las demos por hechas. Ahora es tiempo de recuperar estos hábitos y el deseo es que después de la pandemia podamos sostenerlas. El ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo? ¿Te ayudo?, Gracias, Discúlpame, son palabras mágicas que hoy podemos reutilizarlas, instalarlas en casa, de la misma manera que los relatos, los cuentos, las anécdotas y la historia familiar. Creo que estamos ante reacciones muy complejas, si nos ponemos a pensar desde el lado de la salud. La fortaleza para brindar confianza es saber de dónde venimos, que hemos constituido con el aporte de cada uno de los hijos que no son iguales, que son distintos, pero maravillosamente unidos por el amor. En la familia armamos un equipazo y en este caso, yo siempre lo relaciono con el fútbol, vemos quien va a ser el arquero o el nueve, o quien va a ser el Cholo Giñazú, quien se va a tirar a barrer y a defender la pelota con todo el coraje, y esa va a ser la mamá; y eso no lo dudo porque hace las compras, lava, plancha, barre, tiende las camas. Este es un tiempo de oportunidades para empezar a ver, por ejemplo; que soy el padre y tiendo una cama. No se me cae nada, al contrario, construye confianza, construye un valor de la humildad, de la sencillez. Todos los días termina igual que la vida, empieza con una sonrisa y termina cuando uno está acostado, y que suerte que tenemos de desear al ser querido con un beso, con un Dios te bendiga un hasta mañana y cerrar los ojos para dormir esperando el nuevo día, esperando que pase esta pandemia para poder seguir disfrutando de la maravilla de la vida”.

Las oportunidades de aprendizaje siempre se nos presentan en la vida y asimilarlas es la virtud de los que escuchan, leen y observan. Con el profesor Manuel Ruiz tuvimos una lección y queda en los lectores cuanto asimilan de esas palabras vertidas desde el conocimiento. Gracias profe, sencillamente gracias.

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