El ascenso a la Liga Profesional con Independiente Petrolero es un premio a la insistencia, a la perseverancia y al trabajo

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Martin Chiatti, cordobés, de Las Palmas, fue una de las figuras de Independiente Petrolero de Sucre, el reciente ascendido y subcampeón de la Copa Simón Bolívar. Se convirtió en uno de los pilares defensivos y hasta llegó a anotar dos goles, además de marcar su tiro en la definición por penales en la final frente al campeón Real Tomayapo de Tarija. Ahora le espera un futuro promisorio y la expectativa de un crecimiento que no tiene techo en Primera División.

Al recordar la jornada del ascenso a la Liga Profesional de Bolivia, el argentino rememoró que “va a ser un día que va a quedar siempre en mi memoria porque es un sueño cumplido. La verdad, hace algunos años yo conocí a Jesús y él puso sueños en mi corazón, en la actualidad me encuentro cumpliendo uno de esos sueños”. La final fue otra situación distinta a las semifinales, cuando existía la presión de superar esa etapa para lograr el objetivo; ascender a Primera División. Chiatti comentó “en esos dos partidos el equipo mostró estar a la altura de la circunstancia en cuanto al manejo de lo que sería la tensión

Martín Chiatti con la familia. En primer plano su padre Roberto Chiatti.

que provoca un partido así. Pienso que el equipo tuvo un muy buen carácter para manejar la situación y se vio reflejado en la cancha, primero allá en el partido de visitante, le dimos vuelta un partido que no era para que vayamos perdiendo, y en Sucre pusimos todo lo nuestro”.

El equipo en Semifinales y hasta la primera final fue totalmente distinto a la segunda final, la actuación no fue la misma. Dio la sensación que se relajaron y que varios de los jugadores estaban conformes con el objetivo cumplido y confiaron que podían superar a Real Tomayapo como un obstáculo más. Martín Chiatti, mantuvo su nivel y su carácter para afrontar el último partido decisivo y una de las razones fue porque “en mi caso particular siempre antes de jugar un encuentro, lo trabajo al partido en la cabeza, y a medida que he ido creciendo en lo personal, fui aprendiendo a manejar este tema de las emociones, las presiones y demás, entonces a medida que pasa el tiempo, pasan los partidos, uno va sumando experiencia para manejar todas estas situaciones”.

Con respecto a su situación emocional en las semifinales expresó que “en estos partidos me sentía tranquilo y me sentía con un entusiasmo muy grande por lo que podíamos llegar a lograr en 180 minutos, era como un plus que tenía adentro que me motivaba, que me entusiasmaba para en este partido estar enchufado al cien por cien. No se nos podía escapar, había una certeza interna que esto no se nos iba a escapar, y esa certeza que yo tenía en mi interior calmaba todo este asunto de mis emociones y de mis pensamientos. La verdad que uno no dimensionaba al principio por el hecho de que no había gente, no iba gente a la cancha por el tema de la pandemia y demás, pero a medida que se fue habilitando y el equipo avanzando contagió emoción, transmitió eso, y hoy vemos que una ciudad entera apoya a Independiente, y la gente está muy agradecida porque volvió a tener un equipo de Sucre en primera y no tan solo eso, sino que era la particularidad de que era Independiente, uno de los más grandes de Sucre”.

Sucre vivió intensamente los partidos, tanto de la Semifinal como la Final. Recordó que “cuando volvimos de Cobija, cuando llegamos del aeropuerto Alcantarí había gente en el lugar esperándonos y gente que estaba muy contenta, como que parecía que habían ascendido, si bien el partido que habíamos ganado tenía mucha relevancia, pero todavía no habíamos logrado nada, pero la gente estaba muy eufórica. En esa oportunidad el equipo siempre estuvo tranquilo, el equipo siempre tuvo los pies en la tierra, estábamos contento con la victoria porque habíamos logrado vencer allá, era un gran paso, pero sabíamos que no habíamos ganado nada, habían quedado 90 minutos y los teníamos que encarar con esa responsabilidad”. Cuando regresaron de Tarija con el triunfo categórico se vivió euforia, pero en menor medida con respecto a la anterior etapa porque el objetivo de ascender ya se había conseguido.

El fútbol en Sudamérica se vive intensamente fuera de las canchas, pero existen diferencias entre un país a otro. En Bolivia “cambia la manera de cómo se vive el futbol, el hincha boliviano es pasional, pasan del amor al odio en un instante, pero es parte de lo que es el mundo del futbol, la cultura del futbol, entonces uno sabe que eso es así. En Argentina el hincha se pone en el papel de técnico, critica y analiza todo el tiempo. En eso existe una diferencia”.

Sobre su futuro expuso que “todavía el club no ha hablado nada sobre mi continuidad en la institución. Para mi está el sueño de jugar en primera. Uno siempre se está preparando con la mayor expectativa, hace 5 años conocí a Dios y cambio mi manera de pensar, y hoy vivo día a día con la mayor expectativa, sabiendo que lo que uno vaya a sembrar hoy, lo voy a cosechar mañana, según las metas que yo me trazo y los objetivos que tengo, así que tengo las mayores expectativas para el año que viene. Siempre los sueños lo he acompañado con el trabajo”.

Martín se encuentra en Sucre, mientras que su familia continua en Córdoba Capital, siguiendo cada paso de su hijo, casi con la misma emoción de los hinchas de Independiente de Petrolero. Cuando este medio se comunicó con Roberto Chiatti, padre de Martín, estaba en Villa Carlos Paz en un encuentro religioso, fue justo en el momento de la cena, pero igual se dio lugar para dialogar y muy emocionado, imagínese se trata de un hijo que llega a primera división por méritos propios, dijo “es un orgullo verlo en esta situación porque uno como padre vio como la peleo por su sueño para esta realidad. Él fue a Bolivia a probarse en un momento que nadie lo registraba, anduvo por todos lados, fue bien visto, pero no ingresaba porque no tenía una cuña. Son cosas del fútbol. Tiempo después queda en Torre Fuerte, fue gracias a Dios porque cuando llegó a ese club pasó 48 sin dormir como corresponde, dormía en los viajes de una ciudad a otro. El representante logró cerrar y se quedó en Santa Cruz de la Sierra, donde pasó por dos días de entrenamientos”.

Contó cómo llegó a Independiente Petrolero: “Martín estaba en Fatic de la ciudad del Alto, en La Paz en el mes de enero de este año, se lesionó del hombro, se rompió un tendón y se vino a Córdoba para que lo operaran y le realizaran la recuperación y en el mes de setiembre se sumó al plantel de Independiente Petrolero, desde donde lo llamaron porque ya lo conocían. El resultado de tantas batallas que tuvo Martín fue el ascenso a la Liga Profesional de Bolivia”.

Finalmente agregó que “estoy feliz por su logro, porque tanta lucha tuvo sus frutos y porque tantos los dirigentes como el cuerpo técnico y el periodismo tiene un buen concepto de Martín”.

Martín Chiatti logró su objetivo después de tanta lucha y esa vida o historial es un ejemplo para los jóvenes porque lo que está viviendo actualmente es el resultado a la perseverancia y a creer en el mismo. Nunca se debe dejar de creer en uno mismo y mucho menos en la fe, si uno tiene fe todo es posible. El ascenso a la Liga Profesional es un premio para Martín Chiatti porque hizo de su vida un camino hacia el sueño apoyándose en su creencia en Jesús. Si uno no cree es imposible llegar a la gloria.

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