Con goles de Nicolás Fernández y Francisco González Metilli, uno en cada tiempo, Belgrano de Córdoba superó a Rosario Central por 2 a 1.
Presión alta, circulación e intensidad en el juego, además de tenencia de la pelota, fueron los puntos altos del último campeón de Primera División del fútbol argentino. Belgrano jugó al nivel de exigencia de sus recientes pergaminos, mientras su rival, Rosario Central, logró nivelar e igualar el resultado, pero no pudo sostener por mucho tiempo su propuesta de juego.
«Tratar de instalarse en el campo contrario» fue una de las premisas del Ruso Zielinski y su equipo pudo desarrollar esa idea en la primera etapa, cuando se puso en ventaja por medio de un gran gol de Nicolás Fernández (35’PT).
En el segundo tiempo, Rosario Central dirigido por Jorge Almirón equilibró el juego, provocó situaciones y casi por decantación llegó al empate; Julián Fernández (32’ST) festejó después de la intervención del VAR. A esa altura el resultado era justo. Los dos
desarrollaron sus propuestas y la igualdad era lógica, pero Belgrano volvió a buscar el triunfo aún cuando podía correr riesgos en su propio arco. Francisco González Metilli (42’ST) con un tiro de media distancia anotó el gol del triunfo. El tiempo se terminó y Alberdi fue el lugar de un emotivo festejo.