Con la elección de Walter Erviti como entrenador de Belgrano de Córdoba la primera reacción de los hinchas fue negativa y no es para menos porque el DT viene de un rotundo fracaso en Chile, donde con Audax Italiano sumó un triunfo y tres derrotas en cuatro partidos, además en su historial se encuentra una experiencia que para nada es positiva; dirigió a Atlanta en 45 partidos, de los cuales ganó apenas 12, empató en 18 oportunidades y sumó 15 derrotas. Entonces la pregunta es que busca Belgrano con Walter Erviti; desarrollar un proyecto a largo plazo o la contratación forma parte de un negocio para los dirigentes o para quién lo haya elegido. Surge esa premisa porque el fútbol es una fuente de negocios de diversa índole y las contrataciones tanto de técnicos como de jugadores son parte de muchos negocios.
La contratación de un jugador permite contratos publicitarios y acercamientos de inversores. También ocurre lo mismo con algunos técnicos. Existen jugadores que producen ganancias con su producción futbolística y con su imagen. Aseguran ventas de entradas, son garantías de aumentos de la masa societaria. También existen técnicos con las mismas posibilidades. La de Walter Erviti a simple vista no es el caso. No es un técnico exitoso. No tiene un pasado que provoque altas expectativas de triunfos, de clasificación a copas internacionales y proyección de juveniles. Nada de eso.
Fue elegido por Ariel Rojas, el actual Director Deportivo del Pirata y con pasado en Vélez, River y Cruz Azul de México. En medios gráficos de Córdoba el ex futbolista expresó que Erviti fue elegido por el perfil que mejor se adapta al proyecto que tiene Belgrano. Esto quiere decir que la institución no requiere de un DT con mucha experiencia y de mucho conocimiento. El Beto Fernández podría ocupar perfectamente ese lugar o Juan Carlos Olave, o cualquier otro ex jugador con pasado Pirata, que conoce los pasillos y el sentimiento del hincha.
Solo para los novatos las estadísticas no son relevantes. Belgrano es un club con historia, razón por la cual precisa un técnico con experiencia y no para experimentar como sucedió con Juan Cruz Real. Llama la atención el análisis que realizó Rojas sobre el perfil de Erviti. Es una obviedad que el resultado es totalmente subjetivo porque el flamante técnico no tiene mucho para analizar en cuanto a predisposición táctica o idea de juego. Su paso por la Primera Nacional no es una medida para evaluarlo porque nunca dirigió en Primera División, que es totalmente distinta a la segunda categoría del fútbol argentino.
Vaya uno a saber que busca Belgrano con un técnico inexperimentado y con casi nada de conocimiento de la realidad de la institución y de la presiones que se viven puertas adentro por parte de una hinchada que debe estar cansada de ver festejar a su tradicional rival triunfos que lo llevaron a un paso de ganar la Liga y clasificar sin inconvenientes al principal certamen sudamericano. Es una incógnita que únicamente saben los dirigentes. Nadie más o quizás algún representante que ya logró su objetivo; colocar a su representado en un lugar de privilegio como lo es Belgrano de Córdoba.